Después del post del otro día, quería continuar con el impacto de Internet sobre los productos o servicios, y sobre la cadena de valor. Son perspectivas distintas, pero creo que comparten bastantes características.

Lo primero, distintos aspectos de Internet, bastante relacionados entre sí, que poco a poco están afectando a diferentes sectores. Por este motivo creo que es importante tenerlos en cuenta ya que son fundamentales para entender que ocurre en Internet.

FF_170_tail2_f[1]El Long Tail se confunde a menudo con el principio de Pareto,  seguramente porque se apoya en la distribución de Pareto. Según Pareto, o la regla del 80/20, una librería hace el 80% de sus ventas con el 20% de sus libros (los best sellers).  Mientras que el Long Tail, gracias a la reducción de los costes de almacenaje y distribución, permite que las ventas aumenten tanto como aumente el stock. El negocio ya no está exclusivamente en la elección de unos pocos productos superventas, sino que puede ser complementado por un amplio catálogo de productos con pequeñas ventas, pero que la suma puede llegar a superar los superventas –aparte del potencial de que uno de estos productos pase a superventa-.

Gratis como precio, pero con un modelo de negocio detrás. Seguramente el que primero viene a la cabeza es el basado en publicidad, pero es casi utópico, ya que muy pocos pueden permitírselo. Quizá son más realistas los modelos freemium, con un servicio gratuito y otro de más valor de pago; de subscripción, con un precio a largo plazo, periódico, muy ventajoso; o basado en micropagos, con precios a los que el cliente no es sensible. El mismo autor del artículo, blog y libro de Long Tail, Chris Anderson, escribió otro libro sobre este tema.

Me apoyo en otro libro, uno de los que más me han abierto los ojos, para la base de la pirámide. Aunque C.K. Prahalad se centra mucho en los paises en desarrollo, creo que parte del principio en el que se basa es perfectamente aplicable. Básicamente, se pueden y deben conseguir eficiencias para ofrecer productos y servicios de alto valor a un precio menor, de forma que accedamos a un mercado mayor.

Estos tres conceptos, combinados, pueden dar lugar a productos como los microcréditos, a servicios de asesoría financiera, propios de banca privada, en la banca retail, o a recomendaciones de finanzas personales integradas en la banca por Internet.

La emergencia de los Prosumers, entendidos como clientes (customers) que además producen. Como el resto, no es un requisito sine qua non, pero el hecho es que la mayoría de las revoluciones o, sin llegar a tanto, negocios exitosos relacionadas con Internet en los últimos años han tenido una componente social, y han permitido y se han aprovechado de que los clientes o usuarios pueden aportar valor de alguna forma.

Adoption CurveEl último punto, y la razón por la que no es una buena idea ignorar estos cambios se refiere a la adopción exponencial. El caso es que la adopción de tecnología cada vez es más acelerada. El automóvil, la televisión, Internet, tiene curvas de adopción más y más pronunciadas. Pero esto aún se exagera más cuando vemos los ritmos de adopción de negocios puros de Internet como Facebook o Twitter.

Y con todo esto en mente, podemos ver como aparece mucho nuevo entrante ofreciendo productos y servicios que los bancos podrían ofrecer directamente. Así aparecen portales de comparativa de hipotecas como Hipolisto, finanzas personales como Mint, MoneyStrands, o el reciente Bundle, o redes sociales de inversión como Unience. Y estos portales aparecen junto a un repunte de la agregación de cuentas o carteras, con lo que el peligro para los bancos puede llegar a ser convertirse en un comodity, que se deje de apreciar el valor que aporta el banco y queden todos en la lucha por los tipos. Es decir, el principal punto de contacto para un cliente puede ser su portal de finanzas personales, y ahí entra a diario a ver sus saldos, sus movimientos, y, especialmente, a indicar cuales son sus necesidades actuales y futuras. Mientras que los productos los tiene en diversos bancos, elegidos exclusivamente por precio. Mención especial del BBVA, con el proyecto Tú Cuentas y la participación en Strands, por intentar no perder esta ola.

Por otro lado, en cuanto a cadena de valor, hay un modelo nuevo, en pañales, pero muy interesante, el de los prestamos P2P, o prestamos entre iguales, que desintermedia una de las principales fuentes de ingresos de la banca. Algunos ejemplos a nivel mundial como Zopa y Prosper, y Comunitae en España. Y el potencial de de eBay en este área, que ya financia en EEUU, parece mostrar interés en el sector, y es evidente que la plataforma de subastas y reconocimiento ya la tienen. Muchas dudas sobre la viabilidad de los negocios, sobre su posible regulación, pero merecedores de ser seguidos muy de cerca. Especialmente porque el principal objetivo de sus prestamos, en contra de lo que algunos podrían pensar y al igual que los bancos, son los que menos riesgo presentan.

Por último, no deja de resultarme curioso que muchas de las iniciativas más innovadoras en cadena de valor, pero especialmente en productos y servicios, provengan de nuevos entrantes, y que los bancos en general no aprovechen su situación para, al menos, experimentarlos en profundidad. No se si se asemejará a la enciclopedias con Wikipedia, a la música con iTunes, o más cercano en la industria, a los pagos con PayPal, pero me parece suficiente como para estar atentos.