Una persona circula por la web, persiguiendo sus intereses. Mira unos vídeos, lee unos blogs y las noticias, felicita a un amigo en su red social favorita, chatea un poco, lee el email. De repente se da cuenta de algo que quería comprar. Va al buscador, lo encuentra, lo compra.

Unos euros fluyen del comprador al proveedor, dejando rastro en la empresa de tarjetas de crédito, en la empresa de logística y en el agregador donde hizo la compra. En un circuito paralelo, unos pocos euros fluyen al que puso la publicidad en el que el usuario hizo el último clic: habíamos dicho que en un buscador.

Brian McAndrews en IAB Sin negar el mérito indudable que la empresa del buscador tiene a la hora de ganarse la confianza de la persona que lo usa en cuanto a que es el camino más rápido a la información o a la compra (y de buscadores hemos hablado un poco antes)... ¿no deberíamos conceder algo de mérito a los sitios en los que el usuario recibió impactos de publicidad, que se fueron acumulando hasta el clic final?

Eso es exactamente lo que pretende hacer la tecnología que Microsoft presentó la semana pasada, coincidiendo con la presentación de Brian McAndrews en IAB: hacer partícipes de los beneficios económicos a todos los espacios que participaron en la creación de la compra por parte del usuario final.

Engagement Mapping, que es como se llama la tecnología, es probablemente la versión 1.0 de algo que probablemente redefinirá la manera de retribuir el espacio publicitario con tráfico en el futuro. Si de verdad vamos a poder hacer tracking de los anuncios que ve el usuario (y estoy incluyendo la publicidad en la TV, o en el carrito de la compra, o en cualquier otro sitio), vamos a poder recompensar a todos los que participaron en el proceso de "creación del proceso de compra", aunque no hayan sido los del último clic.

(Brian es Senior VicePresident de la división llamada Advertisers and Publishers Solutions en Microsoft)

Vía Publishing 2.0