Es increíble que hoy sea el último día de Bill en Microsoft.

No tiene porqué pasar nada, claro. La empresa ya se ha ocupado en estos dos últimos años de fichar suficiente talento directivo como para seguir funcionando como un reloj.

Pero BillG no tiene sustituto en Microsoft.

image Yo llevo viniendo aquí a trabajar desde septiembre del 93. En aquella época Bill no era tan conocido. La informática no había llegado a cada rincón de la sociedad, como ahora, y este hombre se venía a España y se estaba un par de días en la oficina, hablaba con todo el mundo, hacía algunas visitas. Era un jefe raro para los estándares españoles. Parecía muy tímido, muy técnico. Los jefes, que pasaban las revisiones con él, decían que tenía una capacidad extraordinaria para ver relaciones entre miles de números financieros, que detectaba de lejos cualquier inconsistencia en tus números, o entre tus números y lo que decías. Aún hoy, cada vez que tengo que preparar un informe, me acuerdo del Pitu (el maestro del Excel) que me enseñó hasta qué nivel de cuidado por la perfección y detalle puede llegar la frase: "Piensa bien lo que vas a decir". Nuestro GM, João, era así. Pero incluso él tenía que esforzarse al máximo con Bill (o Steve) delante. Es algo diferencial, algo distinto, que yo no he encontrado en otros sitios. El nivel de compromiso con hacer las cosas extraordinariamente bien que ves alrededor de Bill y Steve es espectacular. Y mucha gente simplemente queda aterrorizada por el nivel de esfuerzo y de compromiso que supone.

Cuando pensamos en la frase "un ordenador en cada casa", siempre nos olvidamos de que la gente de Microsoft la usaba ¡en los años 70! Todo el mundo pensaba que estaban locos. Poca gente conoce lo que pasó en el 95, desde el "Internet Tidal Wave" de mayo hasta el evento de diciembre, en el que se anunció en voz alta y clara que nos habíamos equivocado y que el futuro era internet y no otra cosa. Algunos aún recuerdan que Microsoft cometió un error, pero muy poca gente llegó a saber el nivel de autoexigencia, de carrera a paso de desfile de la legión, por el que todos y cada uno de los negocios, y todas y cada una de las unidades de la organización sufrieron una revisión profunda hasta encontrar de qué manera iba a aportar algo a internet. En aquel momento del 95 estábamos en el mejor momento de relaciones públicas de la historia, adorados por la prensa y, como siempre, Bill y su grupo de directores convirtieron la autocomplacencia en autoexigencia, y nos pusieron a correr como locos.

En el 94, recuerdo un briefing de prensa para explicar el concepto de Multimedia PC, tratando de convencer a la prensa de que algún día los PCs serían un instrumento que la gente usaría para almacenar y oír la música, ante la estupefacción general. En diciembre del 94 yo opté al puesto de product manager de Windows, y no me lo dieron (mirando atrás, seguramente estaba un poco tierno para lo que fue aquello :-)). En diciembre del 95 volví a optar y esa vez sí me nombraron. Y los cinco siguientes años fueron la gran locura. Tengo grabada en la memoria el briefing de prensa en marzo del 96, en Agencia SEIS (ahora Ketchum), en el que presentamos por primera vez esa gran tecnología: los puertos USB (y luego venía firewire). El mismo día Oracle presentó el Network Computer en USA. También en el 96 mi primer lanzamiento fue el de Widnows NT Workstation 4.0, en el Palau de la Música de Barcelona. Me acuerdo, también por el aquel año, de la llamada que hice a mi admiradísimo y malogrado Jaime de Yraolagoitia, para ver si le interesaba distribuir el Internet Explorer 2.0 en los CDs del PC World. Aquello lo completaron Juan Carlos y Carlos Go (mediante un esfuerzo titánico) algunos años después.

La sensación era que por el email teníamos línea directa con el arcano de sabiduría informática, que luego le contábamos al mundo. Teníamos ventaja. Recuerdo perfectamente que comentábamos entre nosotros que internet estaba cambiando todo aquello. El que quería accedía a la fuente en inglés, y nos quitó a los product managers el acceso a la información en exclusiva. Tuvimos que cambiar nuestra manera de hacer marketing, de comunicar. En el 98, en el lanzamiento de Windows, nuestro planteamiento ya fue diferente. La campaña online se llevó alrededor del 30% del presupuesto de marketing de la primera fase (dirigida a geeks), y nos sirvió de ejemplo mucho tiempo para dar charlas. Yo creo que fue la primera, o de las primeras campañas coordinada entre online y offline, pero haciendo la adaptación inteligente a cada soporte.

Y casi cada año, viaje a USA a la formación. Y cada vez, la presentación de Bill. Yo creo que absolutamente todas las veces, recibido por un auditorio que se ponía en pie y jugaba a no parar nunca de aplaudir, hasta que invariablemente, nuestro jefe se impacientaba y se encontraba incómodo con aquello, y nos pedía con un gesto adusto que le dejáramos hablar. No le gustan los aplausos de más. Y la presentación de Bill, que no es un gran orador como lo es Jeff Raikes o Steve Ballmer, que siempre traía material para pensar, para pensar mucho rato, y te ponía por unos meses muy por delante de lo que hablabas con la gente, y de lo que podías leer fuera de la compañía. Y sabías que alguien "allá en Corp." había mirado muy lejos y había hecho un plan, y te lo contaba, y te pedía que te implicaras. Y cada vuelta a mi casa tenía muy claro que quería seguir participando en aquello, porque no encontraba a mi alrededor nada que razonablemente me pudiera gustar más.

Hablando de los medios, después de uno de estos eventos, un verano en el noventaytantos, en el Cotton Club (el bareto de bocadillos que estaba en el Centro Empresarial Euronova en Tres Cantos), comentábamos que a la hora de entretenerse un usuario con una pantalla era lo mismo si la pantalla era la TV que si la pantalla era el PC, y que si se entetenía el usuario lo mismo daba un vídeo que un programa de ordenador, y si el usuario aceptaba ver publicidad no importaba si el contenido era la media tradicional "pasivo" que sistema interactivo. Diez años han pasado y parte del mercado aún no lo ve venir, y se escandalizan cuando Steve le da diez años a lo que no es IP.

Tengo muchas ganas de saber qué es lo que va a pasar ahora con la Fundación de Bill & Melinda. Yo no creo que BillG sea capaz de ir a medio gas, y las palabras complacientes le serán molestas hasta su último día en cualquier trabajo. Y todo lo que no sea cumplir los objetivos y causar el impacto deseado le pondrá furioso, y le hará empujar a la gente a por más. Ahora sus objetivos son la malaria, el hambre, cosas así. Recursos no le van a faltar, y mucho me extrañaría que no levantara la organización benéfica más centrada, con la estrategia más clara, y más efectiva de la historia.

Que se prepare la malaria.

Chao, Bill.

Y si aún te quedan ganas de leer sobre mi ex-jefe, he recopilado algunos enlaces:

Microsoft sin Gates, de la CNN

El secreto del éxito de Bill Gates, de la BBC

Microsoft sin Gates, fotos comentadas por Bill en Fortune

La foto de Alburquerque, 30 años después

Sr. Gates, cómo vuela el tiempo, de los blogs de Reuters

¿Quién llenará los zapatos de Bill Gates? De TechCrunch, y habla de la industria, no de Microsoft