!Vuelvo al tajo! Y en dos semanas no se me ha olvidado teclear. La mano izquierda va un poco insegura y menos precisa de lo normal con el teclado, pero ya puedo escribir a un ritmo parecido al habitual. Mis compañeros de la oficina siempre se ríen de mí por lo rápido que puedo escribir en el ordenador… sin mirar las teclas, pero sin saber mecanografía, sin orden ni concierto. Los meñiques casi no los uso, por ejemplo. A veces tengo que hacer unos escorzos con los dedos que parece que se me están haciendo un nudo.

En fin, que llevo trabajo atrasado. De todo lo que tengo que escribir, probablemente lo de Huesca sea lo más propio y característico del sector. Durante un par de días se han juntado muchos de los directores de tecnología de los medios de comunicación más importantes de España, con una agenda muy abierta, en un evento muy pequeño, en formato mesa redonda, con casi toda la voz para los clientes y muy poca para los proveedores que por allí andábamos.

Como ya os podréis imaginar, el tema principal es el de la crisis. A la crisis financiera y económica que está todos los días en la portada de los diarios hay que unir el cambio seguro de modelo de negocio que está significando la digitalización de todas las comunicaciones, además de la crisis de la publicidad y algún otro factor más institucional. Al final, no ningún medio que no estuviera en situación de transición, esperando un cambio importante o el fin de algún proceso incómodo. Aunque diga McKinsey que en tiempos de dificultades es precisamente cuando menos hay que cortar la inversión en tecnología… desgraciadamente nadie aplica esto en realidad. Una de las frases del Encuentro fue “con la que está cayendo”.

Jaime García Cantero, de IDC, ayudó de hecho a darnos un baño de realismo, enfocando muchos de los problemas concretos que están causando toda la situación, como los efectos de la falta de confianza y los cambios subyacentes en los hábitos de consumo de medios y entretenimiento, que provocan una más que probable evolución del concepto de medio de comunicación: se rompen los empaquetamientos que incluyen contenido y distribución y pasamos a un mundo de marcas, de vivir con el usuario de forma horizontal a lo largo de sus actividades diarias. Ignacio Latasa, de Leer-e, nos estuvo ayudando a visualizar los cambios que se avecinan a la industria editorial (libros, periódicos, etc.) con una colección impresionante de e-readers de todos los tamaños y marcas, con algún ejemplo que están haciendo para algún medio concreto y que a mi me pareció espectacular.

Pero llegados al meollo del asunto, los temas recurrentes fueron los de siempre: ¿porqué la división de tecnología acaba llevando tantas veces el peso de la innovación en el negocio? ¿Porqué hay que hacer la I+D de manera casi subterránea durante años para que al final nos la exijan para ayer? ¿Porqué cada día es más difícil contratar buenos profesionales y, al mismo tiempo, hay que pelear tanto para que los procesos de externalización se hagan con cabeza, y no mirando un simple número que a la larga no significa nada de nada? Y otro clásico, que se llevó este año una mesa redonda completa: si se está viendo que en la calle todas las tecnologías están en proceso de convergencia, y que el propio nuevo periodismo es convergente ¿porqué las áreas técnicas de las organizaciones no convergen de la misma manera? Preguntas que quedaron sin respuesta sencilla, pero que abrieron los ojos a la realidad de la interacción entre la tecnología de IT y los medios a los que participamos en los debates.

Finalmente, un comentario sobre el invitado estrella a las jornadas: Juanma Ortega, de la cadena SER, que nos estuvo haciendo una demostración en real de cómo hace cada mañana el resumen final de Hoy por hoy en las mañanas de la SER, mediante una aplicación llamada Enciclomedia (.net, por cierto) que es una maravilla a la hora de buscar la radio que se ha grabado, editar y subir el contenido a la cadena para que lo emitan. Lo hizo en directo delante de nosotros, en Walqa en Huesca, con su portátil conectado con la wifi del evento. Luego, en la comida, tuve la suerte de sentarme cerca de él. Es un extraordinario conversador y nos hizo alguna demostración de su memoria prodigiosa, gracias a técnicas sobre las que da seminarios.

Sólo me queda dedicar algunas líneas de reconocimiento a Fernando García-Mongay y a la ciudad de Huesca, probablemente una de las ciudades en las que mejor se come, por su acogida.