Yo creo que se puede decir sin muchos problemas que a la informática tradicional, a la de toda la vida, se le daban mucho mejor los procesos estructurados de negocio que el trabajo de las personas en un entorno creativo.

Desde el principio las grandes aplicaciones han gestionado los grandes modelos de datos estandarizados: la compañía informatizaba la contabilidad, los ficheros de clientes, los sistemas de producción, de inventario o de compras.

Procesos. Bien definidos, bien estructurados, fáciles de especificar, fáciles de programar.

Del mundo de las personas, SAP ha sido la que ha capitalizado mejor la tendencia a centralizar toda esta información estructurada. Ha conseguido una plataforma extraordinaria para gestionar proceso puro y duro.

A la sombra de la informática de los procesos ha ido creciendo la informática del usuario. El financiero que descubre en su hoja de cálculo un modelo de datos que hace única a su empresa. El de marketing que va moviendo datos de un lado a otro en una lista de compras hasta que llega a una conclusión que nadie se imaginaba. El de atención al cliente que genera una carta nueva y personalizada para un gran cliente que ha tenido un problema, y lo arregla. Si te levantas en tu oficina y miras alrededor, hay cientos de ejemplos.

Una de las obsesiones de Microsoft en estos años es volver a juntar ambos mundos. Ser capaz de saltar de la productividad del usuario a la del grupo de personas en los que trabaja el usuario. En los anuncios de la siguiente versión de Office y Exchange esta obsesión trasluce por todos lados.

Yo creo que entre las empresas del mundo de la comunicación esta tecnología será particularmente efectiva. Porque trabajamos con usuarios que manejan información de manera creativa y libre, que tienen ideas, porque los negocios cambian constantemente y dependemos mucho de la creatividad de nuestros equipos (la redacción, marketing, etc).

Yo creo que más que otras empresas.