1. Ninguna libertad fundamental puede estar sujeta a la arbitrariedad de una administración pública, excepto si se hace mediante el correpondiente proceso judicial. Me parece obvio.

2. Estoy en contra del cánon digital. Me parece también obvio.

3. La propiedad intelectual EXISTE, y la ley la ampara. Esto es un hecho, no discutible.

4. Me parece normal que se quede fuera del mercado quien se queda inmóvil en su negocio cuando la tecnología cambia y no utiliza lo nuevo para innovar. Como dije en otro post, los que están innovando vienen de fuera de la industria (iTunes, Spotify…).

5. Defender los cambios en la legislación sobre la propiedad intelectual es perfectamente digno. Las leyes están para cambiarlas cuando la sociedad lo decide. Pero hasta ahora no han cambiado.

6. No estoy de acuerdo en la abolición de la propiedad intelectual. Mucha, mucha gente dejaría de crear, se destruiría mucho valor. Y al final perderíamos también los que escuchamos. La cultura libre es una utopía que no se ha experimentado nunca. Sus defensores escriben encendidos posts de cómo el progreso se ve frenado por la propiedad intelectual y los “monopolios del conocimiento”, mientras las yemas de sus dedos acarician delicadamente el teclado élfico de su nuevo y extraordinario MacBook (en el que está patentado casi hasta el efecto feng-shui del brillito de la esquina del monitor) o en su máquina con Ubuntu 9.10, recién lanzado al mercado, cualquiera de ambos funcionando en el procesador de Intel cuyo lanzamiento hace un número no muy lejano de 100 en la serie de 35 años.

7. No me gusta oír cómo se usa el nombre de la libertad para limitar la libertad de otros para elegir su modelo de negocio. Si quieren vivir vendiendo copias y el público no les sigue, es su problema. Me parece muy cínico el argumento de “se van a arruinar”. Pues que se arruinen y te den la razón.

8. A la mayoría de la gente no le parecía mal comprar música, pero primero la industria no dio una solución a la compra en formato digital y luego gente con influencia tomó una actitud irresponsable negando la propiedad intelectual y justificando las descargas masivas. Luego los del cánon crearon una situación en el que a ojos de mucha gente los irresponsables de antes parecen cargados de razón.

9. Cuanto más avanzada es una sociedad, más respeto hay del ciudadano por las libertades y derechos de los demás. Más libertad de expresión, más libertad para vivir como uno quiera.

Pero también más respeto por los modelos que eligen los demás: si un músico quiere vivir de vender copias el ciudadano compra la copia o no consume la música. Si a un músico le mola tocar por la calle, si te paras a escuchar y te gusta te sientes al menos un poco obligado a echar algo en la gorra. Y todos los productores se tendrán que adaptar a lo que los otros quieran comprar, o a lo que los viandantes decidan que les gusta. Esto es lo que esta semana alguien llamó “el pacto social”.

Le daremos miles de vueltas y llamaremos naïf a este humilde escrito, pero mientras el tema de fondo no se solucione (y esto va de que la sociedad se otorgue un pacto social en este tema que todas las partes más o menos respeten), o esto no se arregla.