Hemos alcanzado un gran momento de claridad. La revolución de Big Data será mayor que el Internet o la PC. Me refiero a dos recientes publicaciones:

  • En “La evolución de productos de datos” Mike Loukides se refiere a la desaparición de los datos. La interacción con el mundo es tal que el uso de computadoras será irrelevante. La información se entregará de forma instantánea en tiempo humano.
  • En el recién lanzado “Jornal de Big Data” de Mary Ann Liebert Publishers los artículos de perspectiva y entrevistas cuentan con numerosos ejemplos abarcando aplicaciones de la explosión de datos en mercados desarrollados y emergentes.

De forma combinada, las computadoras se encontrarán en todos lados y en nosotros mismos – desde tatuajes digitales temporales hasta extensiones mentales y robóticas del cuerpo humano. La realidad será aumentada por dispositivos y estos estarán conectados en una nueva Internet.Todo lo anterior combinado describe un mundo muy distinto al actual. En el futuro…

Si así lo deseamos, la consecuencia de tomar una decisión podrá ser analizada infinitamente en un instante. Puedo imaginar diversos ejemplos adicionales a los referidos en los artículos descritos.

  • La decisión de un menú para cenar puede “predecir” que mi vida durará algunos minutos menos, en consecuencia puede predecir que aumentará mi seguro de vida y que tendré menos recursos para mi retiro u alcanzar otros objetivos que yo mismo haya planteado. Podré evaluar el impacto de un “menú” recomendado versus el que mi intuición dicta.
  • Al salir del hogar, el sistema nos recordará de llevar una prenda a la tintorería porque basado en nuestro calendario decidirá que la prenda lo requiere, es la más conveniente para usar en una actividad próxima y basado en el transito es el momento de menor costo para realizar esto. El trayecto del auto que se conduce solo se “optimizará” cada segundo.

Cualquier “decisión” podrá ser evaluada en consecuencias infinitas, la proyección del “que hubiera sido si” podrá ser contundente. Desde luego las nuevas soluciones generan nuevos problemas. Aquellos aspectos negativos tendrán que ser resueltos conforme esa realidad se apodere del presente.

Con ciertas limitaciones, el mundo se adaptará mejor a lo que deseamos y a lo que los agentes que nos rigen favorezcan. Lo que hemos vivido no es la verdadera era de la información, solo el principio.