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Una introducción al pensamiento crítico

Una introducción al pensamiento crítico

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Una introducción al pensamiento crítico

Por Steven D. Schafersman. Enero 1991.

Introducción al pensamiento crítico

El pensamiento crítico es un tópico importante y vital en la educación moderna. Todos los educadores están interesados en enseñar pensamiento crítico a sus estudiantes. Muchos departamentos académicos desearían que sus profesores e instructores lleguen a informarse acerca de las estrategias para enseñar las habilidades del pensamiento crítico, identifiquen las áreas en sus cursos donde sea apropiado enfatizar y enseñar el pensamiento crítico, y desarrollar y emplear problemas en los exámenes que verifiquen las habilidades para pensar críticamente en los estudiantes. Este manual de pensamiento crítico ha sido preparado para informarle y asistirle para conseguir estas cosas, y se ha mantenido breve y directo tal que todos los miembros de una facultad tengan el tiempo y la oportunidad para leerlo y seguir las sugerencias que contiene.

Propósito y justificación de la enseñanza del pensamiento crítico

El propósito de enseñar específicamente el pensamiento crítico en ciencia o en cualquier otra disciplina es mejorar las habilidades de pensamiento en los estudiantes y así prepararlos mejor para tener éxito en el mundo. Pero, podría usted preguntar, ¿qué acaso no enseñamos automáticamente el pensamiento crítico cuando enseñamos nuestras materias, especialmente matemáticas y ciencia, las dos disciplinas que supuestamente es el epítome del pensamiento lógico y correcto? La respuesta, tristemente, es con frecuencia no. Por favor considera las siguientes dos citas:

“Es extraño que esperemos que los estudiantes aprendan, sin embargo rara vez les enseñamos algo acerca del aprendizaje” Donald Norman, 1980, “Ingeniería cognitiva y educación” en Problem Solving and Education: Issues in Teaching and Research editado por D.T. Tuna y F. Reif, Erlbaum Publishers.

“Debemos estar enseñando a los estudiantes cómo pensar. En cambio, les estamos enseñando qué pensar” Clement and Lochhead, 1980, Cognitive Process Instruction.

Quizás pueda ahora ver el problema. Toda educación consiste en transmitir a los estudiantes dos cosas diferentes: (1) el contenido de la materia o disciplina del curso (“qué pensar”), y (2) la manera correcta para entender y evaluar esta materia (“cómo pensar”). Hacemos un excelente trabajo de transmitir el contenido de nuestras respectivas disciplinas académicas, pero con frecuencia fallamos al enseñar a los estudiantes cómo pensar efectivamente acerca de esta materia, esto es, cómo entenderla propiamente y evaluarla. Esta segunda habilidad es llamada pensamiento crítico. Todas las disciplinas educacionales han reportado la dificultad de impartir habilidades de pensamiento crítico. En 1983, en su reporte hito Una nación en riesgo, la Comisión Nacional sobre la Excelencia en la Educación advirtió:

“Muchos jóvenes de diecisiete años no poseen las habilidades intelectuales de ‘orden-superior’ que debiéramos esperar de ellos. Cerca del 40 por ciento no puede obtener inferencias de material escrito; sólo un quinto puede escribir un ensayo persuasivo; y sólo un tercio puede resolver un problema matemático que requiera varios pasos”

Mientras que podemos como profesores tener la habilidad de pensar críticamente (tuvimos que aprender estas habilidades para obtener grados avanzados en nuestras disciplinas), muchos estudiantes —incluyendo los nuestros— nunca desarrollan habilidades de pensamiento crítico. ¿Por qué? Hay un número de razones. La principal meta de la educación, “qué pensar”, es tan tradicionalmente obvia que los instructores y estudiantes pueden enfocar todas sus energías y esfuerzos en la tarea de transmitir y adquirir conocimiento básico. De hecho, muchos estudiantes descubren que ésta sola meta es tan abrumadora que les queda poco tiempo para nada más. Por el otro lado, la segunda meta de la educación, “cómo pensar” o pensamiento crítico, es a menudo tan sutil que los instructores no lo logran reconocer y los estudiantes no se dan cuenta de su ausencia.

Tanto hay por conocer sobre el mundo natural que el contenido informativo de la ciencia se ha hecho enorme. Esto es tan bien conocido que los educadores de ciencia y los escritores de libros de texto de ciencia llegan a creer que deben buscar transmitir tanta información factual como sea posible en el tiempo disponible. Los libros de texto crecen y la currículo se hace más concentrado; se espera que los estudiantes incrementalmente memoricen y aprender más material. Adquisición de hechos e información científica toma precedencia sobre aprender métodos y conceptos científicos. Inevitablemente, la tarea esencial complementaria de transmitir los métodos de investigación correcta, entendimiento, y evaluación de toda esa información científica (esto es, pensamiento crítico) fue abandonada a lado del camino. Esta situación se hizo especialmente severa en educación primaria y secundaria, y por las últimas décadas ha ocurrido un bien conocido declive en las habilidades en matemáticas y ciencia de los estudiantes en nuestro país comparado con otros países industrializados. Estudios han mostrado que las habilidades de nuestros estudiantes en matemáticas y ciencia comienzan a la par con las de estudiantes en otros países, pero luego decrece progresivamente en tanto toman su camino a través de nuestro sistema educacional. Para el final de la preparatoria, los estudiantes de Estados Unidos califican entre los más bajos en el mundo industrializado en logros matemáticos y científicos. Heredamos estos estudiantes en niveles introductorios de ciencia y tenemos que tratar con sus deficiencias en pensamiento científico y crítico.

En retrospectiva, parece obvio que cuando se incrementa el contenido informativo de una disciplina, se hace aún más vital dedicar tiempo, no al aprendizaje de más información, sino al aprendizaje de métodos para adquirir, entender, y evaluar esta información y la enorme cantidad de información nueva que es desconocida ahora pero que seguramente seguirá. Francamente, es contra productivo simplemente memorizar y aprender más hechos nuevos y aislados cuando hechos futuros pueden eventualmente desplazar a aquellos. Por lo que, nuestra política de educación científica ha estado completamente atrasada, enseñando más hechos científicos y menos método científico en lugar de a la inversa.

Una justificación final por el pensamiento crítico es explicada por William T. Daly (1990) en un breve artículo, “Developing Critical Thinking Skills”. Dice que:

“el movimiento de pensamiento crítico en E.U. ha sido reforzado y sostenido por la necesidad de la comunidad de negocios para competir en una economía global. Los niveles de destreza general necesarios en la fuerza laboral están aumentando mientras que los niveles de destreza de empleados potenciales están disminuyendo. Como resultado, este movimiento de reforma educacional en particular...permanecerá siendo crucial para la educación de la fuerza laboral y el desempeño de la economía en la arena global. Esta presión económica para enseñar habilidades de pensamiento crítico recaerán sobre instituciones educacionales porque estas habilidades, por lo general, son rara vez enseñadas o reforzadas fuera de las instituciones de educación formal. Desafortunadamente, al momento, también son enseñadas rara vez dentro de instituciones educativas.”

Definición de pensamiento crítico

Pensamiento crítico significa pensar correctamente en la búsqueda de conocimiento relevante y confiable acerca del mundo. Otra manera de describirlo es pensar con destreza, razonable, reflexiva y responsablemente, enfocándose en la decisión de qué creer o hacer. Una persona que piensa críticamente puede hacer preguntas apropiadas, recopilar información relevante, revisar eficiente y creativamente dicha información, pensar lógicamente acerca de ella, y llegar a conclusiones confiables y fidedignas. Pensamiento crítico no es ser capaz de procesar información suficientemente bien para saber detenerse en la luz roja del semáforo o si recibió el cambio exacto al pagar por comida. Tal pensamiento de orden menor, por importante y útil que pueda ser, es suficiente sólo para supervivencia personal; la mayoría de los individuos lo dominan. Pensamiento crítico verdadero es pensamiento de orden superior, habilita a una persona para, por ejemplo, formar responsablemente un juicio entre candidatos políticos, servir como jurado en un juicio por asesinato, evaluar la necesidad en la sociedad para plantas de energía nuclear, y valorar las consecuencias del calentamiento global. Pensamiento crítico habilita a un individuo para ser un ciudadano responsable que contribuye a la sociedad, y no sólo ser un mero consumidor de las distracciones en la sociedad.

Los niños no nacen con el poder para pensar críticamente, ni pueden desarrollar esta habilidad naturalmente más allá del pensamiento a nivel de supervivencia. El pensamiento crítico es una habilidad aprendida que debe ser enseñada. La mayoría de los individuos nunca la aprenden. El pensamiento crítico no puede ser enseñado confiablemente a los estudiantes por medio de sus compañeros o por sus padres. Instructores reconocidos y entrenados son necesarios para impartir la información y habilidades apropiadas. Instructores en matemáticas y ciencia tienen precisamente esta información y estas habilidades. ¿Por qué?

El pensamiento crítico puede ser descrito como el método científico aplicado por gente ordinaria al mundo ordinario. Esto es cierto porque el pensamiento crítico imita el conocido método de la investigación científica: se identifica una pregunta, una hipótesis es formulada, los datos pertinentes son buscados y recopilados, la hipótesis es verificada y evaluada lógicamente, y conclusiones confiables son obtenidas a partir del resultado. Todas las aptitudes de la investigación científica se corresponden con el pensamiento crítico, por lo que no es nada más que el método científico utilizado en la vida cotidiana, en lugar de en disciplinas científicas específicas. Pensamiento crítico es pensamiento científico. Muchos libros y publicaciones que describen el pensamiento crítico presentar sus objetivos y métodos como idénticos o similares a los objetivos y métodos de la ciencia. Una persona científicamente letrada, tal como un instructor de matemáticas o ciencia, ha aprendido a pensar de manera crítica para alcanzar ese nivel de conciencia científica. Pero cualquier persona con un grado avanzado en cualquier disciplina universitaria casi sin duda ha aprendido las técnicas del pensamiento crítico.

El pensamiento crítico es la capacidad para pensar por uno mismo y confiable y responsablemente tomar las decisiones que afectan la vida propia. El pensamiento crítico es también investigación crítica, por lo que tales pensadores críticos investigan problemas, hacen preguntas, plantean nuevas respuestas que desafían el status quo, descubren nueva información que puede utilizarse para bien o para mal, cuestionan a las autoridades y creencias tradicionales, desafían dogmas y doctrinas heredadas, y a menudo terminan tomando lugares de gran poder e influencia en la sociedad. Es posible que una sociedad o cultura asequible tolere sólo a un pequeño número de pensadores críticos, que se desaliente el aprendizaje, interiorización y práctica del pensamiento científico y crítico. La mayoría de personas son seguidores de la autoridad: la mayoría no cuestiona, no son curiosos, y no cuestionan a las figuras de autoridad que afirman poseer conocimiento o perspicacia especiales. La mayoría de las personas, por lo tanto, no piensan por sí mismos, sino que dependen de otros para que piensen por ellos. La mayoría de personas disfrutan del pensamiento mágico, esperanzador y emocional, creyendo que lo que creen es cierto porque desean, sienten, o esperan que sea cierto. La mayoría de las personas, por lo tanto, no piensan críticamente.

El pensamiento crítico tiene muchos componentes. La vida puede ser descrita como una secuencia de problemas que cada individuo debe resolver por sí mismo. Las habilidades de pensamiento crítico no son más que las habilidades de resolución de problema que resultan en conocimiento confiable. Los seres humanos constantemente procesan la información. El pensamiento crítico es la práctica de procesar esta información de la manera más hábil, precisa y rigurosa posible, de tal manera que conduzca a las conclusiones más confiables, lógicas y fidedignas, sobre las que uno pueda tomar decisiones responsables acerca de la propia vida, conducta y creencias, con pleno conocimiento de los supuestos y de las consecuencias de esas decisiones.

Raymond S. Nickerson (1987), una autoridad en el pensamiento crítico, caracteriza a un buen pensador crítico en términos de conocimiento, habilidades, actitudes y formas habituales de comportarse. Aquí están algunas de las características de tal pensador:

  • Utiliza con destreza la evidencia y la utiliza imparcialmente

  • Organiza sus pensamientos y los articula concisa y coherentemente

  • Distingue entre inferencias lógicamente válidas y no válidas

  • Suspende un juicio en ausencia de pruebas suficientes para respaldar una decisión

  • Entiende la diferencia entre el razonamiento y la racionalización

  • Intenta anticiparse a las consecuencias probables de acciones alternativas

  • Comprende la idea de grados de creencia

  • Observa similitudes y analogías que no son superficialmente aparentes

  • Puede aprender de forma independiente y tiene un interés permanente en hacerlo

  • Aplica técnicas de solución de problemas en dominios distintos de aquellos en los que aprendió

  • Puede estructurar informalmente problemas representativos de tal manera que técnicas formales puedan ser utilizadas, tales como matemáticas, para resolverlos

  • Puede despojar a un argumento verbal de irrelevancias y parafrasearlo en sus términos esenciales

  • Cuestiona habitualmente sus propias perspectivas intentando comprender tanto los supuestos que son críticos para esas perspectivas y sus implicaciones

  • Es sensible a la diferencia entre la validez de una creencia y la intensidad con la que se mantiene

  • Es consciente del hecho de que la comprensión propia siempre es limitada, a menudo mucho más de lo que sería aparente para alguien con una actitud no-inquisitiva

  • Reconoce la falibilidad de opiniones de uno mismo, la probabilidad de prejuicios en esas opiniones y el peligro de la ponderación de la evidencia de acuerdo a las preferencias personales

Esta lista está, por supuesto, incompleta, pero sirve para indicar el tipo de pensamiento y el enfoque hacia la vida que el pensamiento crítico debe ser. Descripciones similares de atributos de pensamiento crítico están disponibles en la muy extensa literatura de pensamiento crítico. Vea, por ejemplo, Teaching Thinking Skills, 1987, editado por J. B. Baron y R. J. Steinberg; Developing Minds: A Resource Book for Teaching Thinking, 1985, editado por A. L. Costa; The Teaching of Thinking, 1985, editado por R. S. Nickerson y otros; Critical Thinking, Fifth Edition, 1998, por B. N. Moore y Richard Parker, y Critical Thinking, Second edition, 1990, por John Chaffe. Estos libros son representativos del género.

Relación del pensamiento crítico con el método científico

Debido a la identificación del pensamiento crítico como pensamiento científico, es razonable concluir que los cursos de matemáticas y ciencias son un buen lugar para aprender el pensamiento crítico a través de aprendizaje del método científico; desafortunadamente, esto no siempre resulta cierto. Los buenos científicos que realizan ciencia deben practicar el pensamiento crítico, y los buenos profesores de ciencia generalmente lo enseñan, pero muy pocos individuos ordinarios aprenden el método científico, incluso aquellos que con éxito toman clases de ciencia en la preparatoria o la universidad. Esto es porque, como se ha señalado anteriormente, la ciencia en los Estados Unidos es menudo muy mal enseñada como una disciplina basada en hechos e información existente, en lugar de hacerlo como una forma de conocer o como un método de descubrimiento. Tan increíble como pueda parecer, los estudios revelan que el 3% de la población estadounidense es científicamente alfabetizado, abajo del 5% de hace unos veinte años. Por lo tanto, no parece que la ciencia por sí sola enseñe el pensamiento crítico a las masas. De hecho, los programas de pensamiento crítico casi siempre son diseñados por científicos sociales y dirigidos hacia la mejora de pensamiento en las Humanidades y ciencias sociales, pero lo mismo puede realizarse en cursos de matemáticas y ciencias. Cursos universitarios enseñados debidamente deben enseñar el pensamiento crítico a un estudiante además del contenido de la disciplina del curso.

Es útil preguntarse por qué es tan valioso para un individuo aprender y practicar el método científico. Reconocido, en su forma de pensamiento crítico, como algo tan importante para la educación moderna que existen cientos de programas de pensamiento crítico en miles de escuelas en toda la nación. La razón es porque el método científico es el método más poderoso jamás inventado por los seres humanos para obtener conocimiento relevante y confiable acerca de la naturaleza. De hecho, es el único método que los seres humanos tenemos para descubrir conocimiento confiable (conocimiento que tiene una alta probabilidad de ser cierto). Otro nombre para este tipo de conocimiento es una creencia cierta justificada (creencia que es probablemente cierta porque ha sido obtenida y justificada por un método fiable). Un ganador del Premio Nobel, Sir Peter Medawar, afirmó que "en términos del cumplimiento de las intenciones declaradas, la ciencia es incomparablemente la empresa más exitosa en la que los seres humanos hayan participado jamás". Otros métodos para obtener conocimiento —tales como aquellos que utilizan la revelación, autoridad, una visión artística y moral, especulación filosófica, pensamiento ilusorio y otros medios subjetivos y autoritarios— históricamente han dado lugar a conocimiento irrelevante y poco fiable, y no son mejores hoy en día. Estos métodos no-científicos para descubrir conocimiento, sin embargo, son más populares que los métodos científicos a pesar de sus reiterados fracasos en la obtención de conocimientos confiables. Hay muchas razones para esto, pero dos de las más importantes son que los métodos no-científicos son (1) más agradables a la naturaleza emocional humana y (2) son más fáciles de aprender y practicar que los métodos científicos. A pesar de estas razones, sin embargo, lo valioso y eficaz de poseer conocimiento confiable —que contrasta con el habitual conocimiento poco fiable, engañoso, irrelevante, inexacto, ilusorio, intuitivo y especulativo que la mayoría de los seres humanos tenemos— ha permitido a los gobiernos modernos, a las organizaciones y líderes de la educación, colocar al esfuerzo científico en alta estima y les ha permitido promover la enseñanza del método científico y su manifestación popular: el pensamiento crítico.

Los seres humanos estamos condicionados desde el nacimiento a seguir las figuras de autoridad y a no cuestionar sus pronunciamientos. Tal acondicionamiento es llevado a cabo por los padres y maestros usando una amplia variedad de técnicas de refuerzo positivo y negativo. La mayoría de los individuos llega a la edad adulta en esta forma condicionada. El resultado de tal acondicionado es la antítesis de la investigación científica y el pensamiento crítico: individuos carentes tanto de la curiosidad como de las habilidades para realizar investigación independiente para descubrir conocimiento confiable. Los individuos que piensan de manera crítica pueden pensar por sí mismos: puede identificar problemas, recopilar información pertinente, analizar información de una manera apropiada, y llegar a conclusiones fiables por sí mismos, sin depender de otros para hacer esto para ellos. Este es también el objetivo de la enseñanza de la ciencia. El pensamiento crítico permite afrontar y comprender la realidad objetiva obteniendo conocimiento confiable sobre el mundo. Esto, a su vez, permite ganarse uno la vida de mejor manera, lograr éxito en la vida, resolver mejor los problemas de la vida y reconciliarse con la existencia, la mortalidad y el Universo. Si una persona es más feliz contando con conocimiento confiable y viviendo en la realidad objetiva, en lugar de vivir en la ignorancia y conservando creencias falsas o poco confiables, esto es tan buena razón como cualquiera para la enseñanza y el aprendizaje de pensamiento crítico.

 

 

 

 

Derechos de copia © 1991 por Steven D. Schafersman

Steven D. Schafersman

An introduction to critical thinking

by

Steven D. Schafersman

January, 1991

http://cybercomputing.com/freeinquiry/files/critical-thinking.html

http://www.freeinquiry.com/critical-thinking.html

Traducido por Marco A. Dorantes, Mayo 2010.

Traducido con permiso de Steven D. Schafersman

  • Un interesante escrito, muy rico en contenido y útil. Me sirvió para hacer un ensayo para la universidad sobre la relación que hay entre la investigación y el pensamiento crítico. Y de verdad considero que hace falta este tipo de pensamiento, y sí creo que hace falta que las todos los educadoresse interesen en enseñar pensamiento crítico a sus estudiantes y que muchos departamentos académicos deseen que sus profesores e instructores lleguen a informarse acerca de las estrategias para enseñar las habilidades del pensamiento crítico.

    Gracias por esta traducción maravillosa.

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