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El mundo se mueve, incluso durante el verano. Como suele ser el caso donde yo vivo (Madrid, España, el Mundo), mientras sigue haciendo calor, hay cierta tendencia a la aparición de más nubosidad. Se están nublando, en cuanto al tiempo y, obviamente, en IT. Por mi parte me alegro en cuanto a ambos, pero existen opiniones de todo tipo (véase  Is the Cloud Getting Cloudy para una perspectiva menos positiva).

 

Aspectos Económicos

Históricamente, las economías de escala (masivas) siempre han originado cambios y han sido determinantes. Una fabrica grande suele ser más productiva que alguien trabajando en su casa. Unas personas muy preparadas en Berkeley han examinado el fenómeno desde arriba, y señalan porque “Cloud Computing”, a pesar de los obstáculos, no dejará de avanzar.

 

Los Blues

En efecto, el cielo no está tan azul como era. Azul en italiano se dice azzuro , lo cual me hace pensar en Azure, la plataforma de Microsoft para servicios en la Nube. La capacidad de crear aplicaciones y servicios web sin las restricciones típicas operativas es emocionante. Aparte de la emoción, hay un lado más tranquilo, dejando atrás las preocupaciones tipo “¿llegarán los servidores a tiempo?” “¿la gente de operaciones abrirán todos los puertos, sin que tenga que intervenir el presidente…?

 

Los Mejores Tiempos,  Los Peores Tiempos

El sentido común dicta que la tendenca de “Cloud Computing”, no será un fenómeno todo o nada. Habrá arquitecturas basadas en la Nube, sin la Nube, y trocitos de ambas.

Un Charles Dickens del future, mirando hacía atrás a principios del siglo XXI, quizá escribirá algo parecido a Tale of two Cities “It was the best of times, it was the worst of times” [perfiero no traducirle a Dickens].

Si son buenos tiempos o malos tiempos, dependerá de quién eres, o dónde estás. Habrá perdedores, por ejemplo, ciertos roles en IT que quizá se necesiten menos. Habrá ganadores, la gente con ideas brillantes y “blandas”, libres de las duras realidades de los viejos tipos de centros de datos. Una cosa es segura, el mundo no deja de moverse, incluso en agosto.

Hasta septiembre